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Comex crea un mercado falso de oro y plata físicos

Comex crea un mercado falso de oro y plata físicos

El analista de metales preciosos y bloguero Avery B. Goodman ha alertado en una de sus últimas publicaciones sobre un posible fraude en la publicidad de un nuevo mercado de oro y plata físicos por parte de Comex, la principal bolsa de comercio de futuros de metales del mundo.

Según Goodman, el próximo 9 de enero de 2017 CME Inc, propietaria de la bolsa de futuros de metales conocida como Comex, desvelará su nuevo contrato denominado “oro y plata spot”. “Una lectura cuidadosa de la letra pequeña del anuncio revela la verdad, y no pinta nada bien. Por desgracia, la mayoría de clientes no van a leer el contrato y muchos de los que lo lean no lo van a entender”, señala Goodman.

El “Comex Gold and Silver Spot Futures” comenzará a funcionar el domingo, 8 de enero de 2017, con sendos contratos para futuros del oro (GSP) y de la plata (SSP). Al utilizar la palabra “spot”, la compañía da a entender que los compradores estarán adquiriendo oro físico. “Por supuesto -advierte Goodman- eso es lo que ellos quieren que usted crea y lo que la mayoría de compradores va a creer. Pero por desgracia no es verdad: lo que ellos llaman “contrato spot” no confiere más que un derecho teórico a ese oro o plata. El metal en sí seguirá siendo tan imaginario como siempre. La clave de todo es que los poseedores de oro y plata sin asignar, por definición, no poseen lingotes identificables de oro o de plata. Por ello, el uso de palabras como “físico” y “entrega” no es más que un fraude: nadie puede “entregar físicamente” lo que no existe.

La supuesta “entrega”, explica el analista, se realizará mediante una anotación en un registro electrónico, en la que se establecerá que el cliente “posee derechos” sobre cierto número de onzas de oro o de plata. Pero si el cliente reclama el lingote real, el negociador tendrá la opción de entregarle su valor en dinero. “Si el negociador -reflexiona Goodman- no tiene ni oro ni dinero, el cliente será un acreedor sin garantías y mal posicionado para reclamar su deuda ante los tribunales en caso de quiebra. No cobrará ni un centavo”.

En caso de que un cliente de oro sin asignar no se fíe de este “oro imaginario” y pida la entrega del oro físico, el negociador tendrá que extraerlo de su stock general, si es que tiene. “Y si demasiados clientes piden su oro o plata físicos, la estafa se vendrá abajo, con el perjuicio que ello supone para los clientes. El problema de los bancos que controlan el mercado del oro sin asignar de Londres, donde se van a basar estos nuevos contratos de Comex, es que se cree que apenas cuentan con una onza de metal físico por cada 100 que supuestamente venden, explica en su artículo Avery B. Goodman.

El hecho de que CME Inc incorpore garantías al contrato tampoco ofrece mucha seguridad, ya que el posible reembolso será en dinero, no en metal. Y si un negociador quiebra, es muy probable que otros lo hagan, dado que todos ellos están muy relacionados entre sí. “Así que todo el sistema se vendría abajo”, apunta Goodman.

Además, el comentarista denuncia el hecho de que la compañía está incluyendo en los contratos una tasa de un 1% en concepto de “custodia del oro o plata sin asignar”: en opinión del analista, están cobrando a los clientes por custodiar aire en sus cámaras acorazadas. Así que el nuevo contrato de Comex es un refrito de la misma estafa de siempre. Si usted está metido en uno de estos contratos de oro o plata sin asignar, salga mientras pueda, porque si espera mucho se puede quedar sin nada”.

Y es que, como recuerda Goodman, “el oro es dinero. El oro sin asignar no es oro. No existe. Es un bono emitido por un banco, similar a los que se vendían en tiempos del patrón oro y tiene el mismo riesgo que entonces, porque los bancos podían quebrar”.

La recomendación final de Avery B. Goodman en su artículo es clara: los pequeños inversores pueden invertir su dinero en comprar pequeños lingotes o monedas de oro y plata en distribuidores minoristas, evitando las complicaciones derivadas del llamado “oro papel”. Y los inversores con capacidad suficiente para comprar más de 100 onzas de oro a la vez deberían rechazar la oferta de cualquier bróker de entrar en un contrato de oro “sin asignar”.