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Las siete grandes mentiras sobre el oro

Las siete grandes mentiras sobre el oro

No es difícil decir que la mentira sobre el oro es el mayor de los embustes. Muchas creencias sobre el oro, ampliamente sostenidas en el tiempo, son mentiras. Son propaganda machacona para hacernos creer que la única medida verdadera de la riqueza es la deuda pública emitida por el gobierno. El periodista de investigación Guy Christopher detalla y refuta lo que él llama las siete mentiras más grandes sobre el oro,en un artículo publicado en “Money Metals”, que reproducimos por su gran interés.

1ª Gran mentira: “El oro es una reliquia bárbara”.

Comienza diciendo Christopher que repetida durante décadas, esta cita errónea del economista socialista del siglo XX John Maynard Keynes perpetúa una mentira explotada como profecía casi bíblica de la muerte del oro.

Lo que Keynes escribió realmente en 1923 fue que “el patrón oro es ya una reliquia bárbara.” Keynes abogaba por una legislación que demoliera el poder restrictivo de oro sobre el gasto público.

Mientras que el patrón oro clásico (respaldo en oro del papel moneda) ya no existe oficialmente, los gobiernos compran y venden oro durante todo el día, pero la mayoría lo hacen a futuros, no físicamente.

El prestigio económico de los gobiernos todavía se mide por el tonelaje de oro que dicen poseer.

Lo que es cierto es que toda propiedad individual del oro ha adoptado su propia regla de patrón oro. Los poseedores del metal precioso no están de acuerdo con que el oro, y el patrón oro, son “reliquias bárbaras”.

Gran mentira: El oro no paga intereses.

Esta es la mentira más tonta de todas y tiene la intención de retratar al oro como de clase baja. Ningún instrumento de riqueza paga intereses hasta que no se transfiere a una contraparte. El oro entregado a una contraparte no paga, pero tampoco se llama “interés”. Los bancos centrales saben que en el cálculo de la tarifa del contrato de arrendamiento del oro (Gold Lease Rate), el oro sirve como garantía para disminuir los costos de intereses cuando los préstamos con dólares se realizan en intercambios con oro.

¿El dólar pronto podría pagar intereses? Negativo... al igual que usted no paga al banco cuando va a pedir prestado su dinero en efectivo, es decir, cuando saca dinero de su cuenta.

Lo cierto es que sus dólares no pagan interés en absoluto, hasta que usted regala su poder a una contraparte, como por ejemplo al poner su dinero en un banco o el préstamo a un familiar. El interés que te pagan por tomar ese riesgo se dirige a cero o saldo negativo.

3ª Gran mentira: El oro será confiscado, al igual que en 1933.

Esta es la mentira más útil para un gobierno, ya que ha asustado a muchos alejados del mundo del oro, que quizás quisieran acercarse al dorado metal. Como “Money Metals” ha explicado, la “confiscación” que tuvo lugar en abril de 1933 en Estados Unidos fue en realidad una “expropiación” pagada a los poseedores de oro para evitar la ley de “acaparamiento” que campaba por sus respetos en esa época. El presidente Franklin D. Roosevelt quitó legalmente millones en oro de las manos de los estadounidenses. De todas formas, su orden fue ignorada en gran medida.

El objetivo de Roosevelt era el de obligar a los estadounidenses a reconocer sólo el papel fiat como dinero, porque no podía “imprimir” oro para cubrir su desenfrenado gasto gubernamental. El presidente Gerald Ford revirtió la ley de Franklin Delano Roosevelt en 1974.

Lo que es cierto es que Washington ha promulgado en su lugar planes para confiscar el dinero en efectivo de los contribuyentes depositado en sus cuentas bancarias sin previo aviso.

4ª Gran mentira: El oro no es dinero.

La historia, hasta hoy, está plagada de los cadáveres abatidos de las monedas de papel. En todos los casos, el oro y la plata intervienen para restaurar la confianza como dinero aceptado y deseado.

En Asia, el oro y la plata son monedas corrientes. Los estados norteamericanos de Utah y Texas han tomado recientemente medidas para legalizar el oro y la plata como dinero aceptado y aceptable para las transacciones económicas. Otros estados, aterrorizados por la continua impresión de dinero por parte de la Reserva Federal y por el gasto imprudente de Washington, están estudiando esos ejemplos a seguir.

Lo que es cierto es que el oro y la plata han sido el dinero durante miles de años, a pesar del deshonesto Ben Bernanke, quien afirmó en su testimonio ante el Congreso, en 2011, que “el oro no es dinero”.

5ª Gran mentira: El oro es inútil en una crisis porque los comerciantes no pueden dar cambio.

La historia demuestra que en cada época de colapso del papel moneda siempre surgen sistemas de trueque o cambio. Oro y plata hacen un trueque perfecto, aceptado por la mayoría, incluidos los comerciantes que venden productos y servicios. Y el oro y la plata están ampliamente disponibles en tamaños convenientemente fraccionados, tanto en pequeños lingotes desde 1 gr. de peso, hasta monedas de 1/10 de onza y menos.

En un hipotético colapso del dólar las etiquetas de los precios de ayer no importan, ya que los precios no van a significar mucho en términos de dólares. Los clientes, y no los comerciantes, que negocian con oro y plata van a determinar el valor de su metal y decidir qué cambios puede esperar.

Lo que es cierto, como ha explicado “Money Metals” (y no fueron los primeros), es que “el que tiene el oro hace las reglas”.

Gran mentira: El oro no tiene aplicaciones prácticas más allá de los adornos.

Esta mentira es fácil de disipar, pero a menudo sorprende a los lectores a aprender los usos prácticos del oro que ha sido encontrado, extraído, fundido y acuñado desde hace 3.000 años.

La electrónica, ordenadores, teléfonos móviles, GPS, medicina, odontología, y la exploración espacial se unen a una larga lista de usos modernos. El oro puede ser estirado en kilómetros de largos cables o fabricado en láminas finas suficiente para cubrir tejados, techos y edificios. El oro es un excelente conductor eléctrico, no mancha o corroe, refleja los rayos radiactivos y ultravioleta, y trata clínicamente los cánceres humanos.

A todo ello hay que añadir el sentido inigualable del oro para las confesiones religiosas, ceremonias importantes y las relaciones personales. Hay que olvidarse de la falsa diatriba del multimillonario Warren Buffet según la cual “el oro extraído de un agujero sólo sirve para ser enterrado en otro”.

Lo que es cierto es que el oro ganó su lugar como el símbolo de la riqueza, el valor, la fe, y la resistencia desde hace mucho, mucho tiempo, miles de años.

7ª Gran mentira: El oro no se puede crear en laboratorios.

En la antigüedad, los alquimistas trataron de complacer a sus reyes, tratando de convertir el plomo, y todo lo demás, en oro. Experimentos fallidos que a menudo les costaron sus cuellos.

El oro ha sido creado en los laboratorios nucleares, utilizando aceleradores de partículas atómicas, pero a un costo de alrededor de 10.000 dólares por átomo microscópico. Para colmo, la minúscula partícula de oro resultó ser radiactiva.

Mucho más rentables son los “laboratorios” de los bancos internacionales que recurren regularmente al oro papel para la venta de las demandas en oro físico a través de futuros, opciones y fondos cotizados.

Inundar el mercado con oro papel sintético es el método preferido para deprimir los precios del oro y otros metales, como la plata.

Lo que es cierto es que este experimento de laboratorio de los bajos fondos termina una vez que los bancos ya no pueden entregar el metal que han “vendido”. Análisis de expertos informan que la proporción actual de demandas en papel, fabricadas en los despachos, al oro real es de 180 a 1, lo que significa que cada onza de oro físico y real, los bancos la han vendido a 180 compradores diferentes. ¿Qué pasará cuando esos 180 clientes reclamen su onza de oro física?

Pues estas son las respuestas a esas 7 grandes mentiras sobre el oro que cuentan la historia sórdida de un gobierno deshonesto, en bancarrota, con la ayuda acogedores medios de comunicación compatibles, y perpetuadas por un sistema educativo deficiente.

En concreto, como el análisis de Guy Christopher va dirigido primordialmente a un público estadounidense, a juzgar por el ataque constante de propaganda anti-oro, y el relativamente pequeño porcentaje de ciudadanos que no poseen o no saben nada sobre el oro, estas mentiras han hecho su parte de daño. Pero el oro sigue en su lugar, indestructible al paso del tiempo, ya que es capaz de reciclarse a lo largo de los siglos, convirtiéndose una y otra vez en el rey de los metales.

Fuente Guy Christopher. Money Metals